Corría el año 2005 cuando la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte (AATD), por entonces próxima a cumplir 20 años desde su fundación, me ofreció una oportunidad inmejorable para realizar una reseña histórica. Así nació «La Carta: 20 años de recuerdo de la AATD», un primer intento por retratar la evolución de nuestra querida institución, en ese entonces aún conocida como Sociedad Argentina de Traumatología del Deporte (SATD).
Con el apoyo del entonces presidente, Ricardo Coppolecchia, y su autorización, me lancé a esa primera recopilación histórica, que se presentó revisada y ampliada, con motivo del 30º aniversario de la AATD, celebrado el 2 de octubre de 2016.
Repitiendo de alguna manera lo sucedido en 2005, solicité autorización a la Comisión Directiva presidida por Guillermo Allende para continuar esa historia viva. Comenzamos así una nueva etapa de recopilación, en la que cada expresidente fue invitado a participar con sus recuerdos, anécdotas, fotografías y los hitos más destacados de su gestión. Mi compromiso fue respetar fielmente el estilo y formato de cada aporte, construyendo un relato coral que recogiera el testimonio vivo de quienes cimentaron esta institución.
Finalmente, el 29 de noviembre de 2016, en el Salón General San Martín del Palacio Balcarce de Buenos Aires, se realizó la presentación oficial del libro conmemorativo de los 30 años. Fue una ceremonia formal y emotiva, que contó con la presencia de la mayoría de los expresidentes y numerosos invitados especiales. La familia AATD se hizo presente en su totalidad.
Luego, durante el XIX Congreso de la AATD, “El Deporte y sus Ciencias”, celebrado los días 3 y 4 de abril de 2025 en la Universidad Católica Argentina, bajo la presidencia de Carlos Yacuzzi, surgió un nuevo desafío. Al acercarse el 40º aniversario de la Asociación, el presidente entrante, Ezequiel Santa Coloma, me propuso registrar estos últimos diez años.
Tras reflexionar sobre la responsabilidad de semejante tarea, especialmente considerando los difíciles años 2020 y 2021 marcados por la crisis sanitaria, humanitaria, social y económica que trajo la pandemia del COVID-19, acepté el desafío. Vivimos pérdidas profundas y transformaciones irreversibles, incluido el distanciamiento físico que obligó a trasladar nuestras reuniones a plataformas virtuales como Zoom.


